August 15, 2008

Opera de Setiembre : Ifigenia en Tauride de G.W. Gluck


Imagen : Susan Graham como Efigenia en Chicago's Opera ( 2006)


Para ir anticipandonos a la próxima ópera ( posterior al Barbero de Sevilla, que disfrutaremos el 5 de setiembre) les informo que el sábado 20 de setiembre, a las 20 hs disfrutaremos en el Teatro Avenida, Av. De Mayo 1222 :

Iphigénie en Tauride

Es considerada la mayor obra de Gluck y marcó el culmine de su carrera. La ópera completa el idea del compositor de poner la música al servicio de la poesía y el logro dramático.
Este ópera es una de las más intensas.
La ópera de Gluck es un puente entre el estilo barroco y el estilo clásico. Gluck toma la ópera seria y la hace más directa, más visceral, más dramática. Transforma la ópera en algo compacto, intenso, emocional y atrapante.
Un detalle a considerar es que en este tipo de óperas la mayor parte de los key events han sucedido antes del comienzo de la ópera, dejando a los principales personajes en la función lidiar con sus crisis personales y conflictos emocionales.


BIOGRAFÍA DE GLUCK
Se le considera como el gran reformador de la ópera, en la segunda mitad del siglo 18. Gluck fue alemán de nacimiento, pero lo más importante de su carrera lo desarrolló en Viena y París.
Hasta entonces las óperas habían sido concebidas de acuerdo a gustos y moldes que sumían sus tramas a las pirotecnias vocales de una verdadera elite de cantantes que veía al género casi exclusivamente como único medio para desarrollar y lucir sus talentos.
El propósito de Gluck ( Alemania, 1714 y 1787) fue entonces el de producir una conjunción entre música y drama, proyecto que concretó, claro está, en forma no del todo rígida ni abrupta. Así, cuando la ocasión le fue propicia, echó mano a la antigua tradición, extrayendo lo mejor de ella. Gluck compuso gran cantidad de óperas, siendo pocas las que han mantenido una cierta vigencia hasta nuestros días. La más famosa de todas es “Orfeo y Eurídice”, estrenada en 1762. Aparte de ella figuran con cierto relieve “Alceste” de 1767 y luego “Ifigenia en Aulide” de 1774 y, como una suerte de continuación, “Ifigenia en Tauride”, de 1779.
Es ésta la penúltima ópera de Gluck, en la cual se dan los pasos definitivos hacia la reforma que este compositor buscaba dar el género lírico. Posee un libreto de Nicolas-François Guillard, basado en la tragedia homónima de Eurípides y un drama de Guymond de la Touche
En la adaptación de la música a la historia la obra logra una cabal humanización de la trama, superando incluso cuanto contenido mitológico había en ella. La obra elimina la inclusión del ballet y sintetiza a la perfección los ideales de su autor, por cuanto Gluck no sólo se plantea como un triunfador en sus propósitos sino que se yergue como un artista clásico en la más amplia acepción del término. "Ifigenia en Táuride" fue estrenada en Francia, en el Teatro de la Opera de París, el 18 de mayo de 1779.

ARGUMENTO
La acción se desarrolla en cuatro actos después de la guerra de Troya, en el siglo 13 antes de Cristo.
Previa a la trama misma debe saberse que Ifigenia es la hija de Agamenón, rey de Micenas. Este ha sido asesinado por su esposa Clitemnestra, quien en seguida también ha sido ultimada por su hijo Orestes. Ifigenia es ignorante de estos acontecimientos y ha llegado a ser sacerdotisa de Diana en la isla de Táuride, habitada por los escitas.

Acto Primero
Una tempestad sacude a la isla.
En el templo de Diana se encuentran varias doncellas griegas que ofician como sacerdotisas.
Estas son presididas por Ifigenia, quien acaba de tener un sueño que la ha agitado tanto como la tempestad reinante. Algunas sacerdotisas tratan de calmarla. Finalmente la tormenta se aplaca.
El rey Toas llega agitadísimo. También él ha tenido sueños terribles y teme por su vida.
Sólo eliminando a los enemigos se sentirá seguro y por ello da orden a Ifigenia que sea ella quien de muerte inmediata a cualquier extranjero que pase por allí. Los escitas que acompañan al rey secundan sus palabras y danzan al son de una música primitiva.
Dos extranjeros que vienen de tierras lejanas llegan ante Ifigenia. Uno es Orestes, que huye desde hace dos años de su patria, Argos, porque se siente culpable de haber matado a Clitemnestra, su madre. El otro es Pilades, su devoto amigo, que sigue a Orestes dondequiera que éste vaya.
Según las normas que ha dictado el rey Toas, los extranjeros deberían ser ejecutados. Pero Ifigenia, al enterarse que son griegos, los interroga respecto de cómo están las cosas en Argos y del destino de la familia real. Orestes, avergonzado de su crimen, oculta su identidad y señala que sólo Electra sobrevive de toda la familia.

Acto Segundo
Orestes y Pilades esperan su destino. Al remordimiento que consume a Orestes por el matricidio cometido se agrega ahora un sentimiento de culpa por haber llevado a su amigo a una situación tan desmedrada y que está poniendo en peligro su sobrevivencia. Pilades es llevado por unos guardias y Orestes se queda solo y en estado de sopor en un calabozo del templo de Diana.
Aparecen entonces las Furias, que lo atormentan por ser el asesino de su madre (recuérdese que las Furias son divinidades vengativas de la mitología griega). Llega Ifigenia e interroga más en detalle a Orestes, pero éste no se da a conocer. Ifigenia supone entonces que definitivamente su hermano ha muerto y organiza solemnes honras fúnebres por él y la familia.
Un solemne ritual sagrado cierra el acto.

Acto Tercero
Ifigenia decide enviar a Grecia sólo a uno de los prisioneros, al que librará de la pena de muerte.
El elegido será quien lleve un mensaje a Electra.
Ifigenia piensa en Orestes, pero los dos amigos se pelean por morir y salvar al otro.
Orestes amenaza con suicidarse, de modo que finalmente Ifigenia tiene que decidirse por Pilades. Éste, sin embargo, promete que salvará a su amigo o perecerá en el intento.

Acto Cuarto
Se celebran los preparativos para la ejecución de Orestes. Ifigenia tiene la impresión de que una fuerza superior le impedirá asestar el golpe mortal a la víctima del sacrificio. Las sacerdotisas en pleno invocan a la diosa Diana. Orestes asegura a Ifigenia que su muerte es algo justo.
Finalmente Ifigenia toma el puñal sagrado para ejecutar a Orestes, quien se despide de la vida dando a conocer su verdadera identidad. Las sacerdotisas saludan en él a su legítimo rey, e Ifigenia asegura a Orestes que su matricidio ha sido perdonado. Muy inquieto llega el rey Toas, pues no se han llevado a cabo las ejecuciones. Toas decide actuar él mismo y se dispone a matar a Orestes cuando entra Pilades, quien mata al rey.
Los griegos con los que ha vuelto Piladse se disponen a la matanza de los escitas, pero la diosa Diana se aparece para defender las vidas de sus lejanos súbditos, aunque favorecerá el retorno de Ifigenia, Orestes y Piladse a Grecia.

Fuente : www.beethovenfm.cl

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